Viaje a la costa Amalfitana – Parte I: Nápoles e Isla de Capri

Viaje a la costa Amalfitana – Parte I: Nápoles e Isla de Capri
22 Junio, 2017 Alma Creativa

Nápoles y Capri

Si me seguís en Instagram ya sabréis que hace unas semanas estuve de vacaciones en el sur de Italia, estaba deseando conocer esta zona tan bonita, con tanta luz, colores vivos, aromas intensos de la naturaleza… Porque así es la costa de Amalfi, una parte de Italia llena de vida, un lugar ideal para unas vacaciones de desconexión si buscas buen tiempo, buena gastronomía y buen ambiente.

No quería dejar pasar más tiempo para escribir estos posts porque realmente cuando te vas de viaje y vuelves tienes unos días de subidón total, de querer volver atrás y seguir desconectada de la rutina, con las preocupaciones aparcadas y ese es el mejor momento para poder plasmar la esencia del viaje en estas líneas.

No puedo mentiros, yo ya hace años que no organizo ningún viaje, me fío tanto de David, tiene tan claro lo que nos gusta a los dos, que voy a ciegas, prácticamente me monto en el coche sin saber casi ni a donde vamos, ajajja, no tanto, pero de verdad que no me preocupa nada, ni alojamiento, ni desplazamiento, ni donde comeremos, ni los desayunos, ni la situación de los alojamientos, ni lo que nos gastaremos… David y yo nos complementamos muchísimo en cuanto a estilo de vida se refiere, tenemos caracteres diferentes pero somos iguales a la hora de vivir y gestionar nuestra vida. Y él se maneja muy bien a la hora de encontrar y gestionar opciones de calidad con precio razonables. Y dejo esto claro porque con dinero lógicamente se va al fin del mundo, cuanto más pagas, por norma mejor calidad encontrarás y todo será más fácil, pero realmente lo que es difícil es encontrar opciones de calidad, a buen precio y que te aporten calidad de vida, esto es difícil y lleva tiempo y es lo que consigue David cuando nos planeamos un viaje, dedicar tiempo a ver diferentes opciones, comparar y elegir lo que mejor se acomode a nosotros y a nuestro presupuesto.

Bueno, dicho esto me meto de lleno en nuestro viaje, es la primera vez que viajamos a un lugar en donde necesitamos un coche para poder ver diferentes localidades, en este caso viajamos a Nápoles, aunque David ya lo conocía, yo no y además ha sido nuestro centro neurálgico, porque desde aquí hemos cogido el ferry a la isla de Capri y el coche de alquiler para poder acceder a los siguientes destinos.

Seguro que muchos conocéis ya Nápoles, realmente a mí me pareció tal cual lo había visto en televisión, un poco caótica, un lugar muy singular, en donde debes moverte con cierta precaución porque las calles están plagadas de puestos ambulantes y hay muchísima gente y tráfico por todas partes.

Mi primera impresión tras callejear el primer día fue ‘estos napolitanos están como cabras’.

Y es que es la ciudad sin ley, no atienden a normas de tráfico ni a maneras, tienes que ir con mil ojos para cruzar la calle porque los coches y las motos te asaltan de repente, independientemente del color del semáforo y ojo, que los peatones también van igual, yo parecía transparente! Os juro que presencié cómo dos personas se chocaron porque ninguna estaba dispuesta  a ceder, un adolescente y una mujer mayor, venían uno de cada lado, pues ninguno se movió lo más mínimo para ceder el paso a la otra persona, se chocaron, no se dijeron nada y siguieron su camino, para que os hagáis una idea…

He de reconocer que llegué a agobiarme, Nápoles saca tu lado más macarra, te das cuenta de que si no puedes con ellos te tienes que hacer como ellos. Ves cosas como una moto con tres personas, todas sin casco, una de ellas sujetando una escalera, otra con un perro en el hueco de delante, conductores en los coches sin cinturón y con un niño encima de sus piernas al volante… En fin. Y algo que tampoco me gustó es que es una ciudad muy sucia, basura sin recoger por todas partes… Pero por supuesto también tiene su encanto, realmente es una ciudad que no te deja indiferente.

Es una ciudad llena de color y con muchísimo que ver, pero antes de descubrir sus encantos descubrimos los que tenía la isla de Capri…

ISLA DE CAPRI

Cuando estábamos organizando el viaje una de las dudas fue si invertir un día en Capri, Positano y Sorrento eran obligados, pero tratando de que todos los días nos cundieran al máximo, inicialmente pensamos en no ir a Capri, los padres de David nos insistieron, nos convencieron y ¡menos mal! Mereció la pena. Es una isla sofisticada, es sinónimo de verano, es una isla en donde no sientes que estás atrapada y es que, cuando he estado en Ibiza sí he tenido sensación de estar ‘encerrada’ en una isla, aquí para nada, todas sus calles son bonitas, llenas de tiendas de ropa, alimentos, souvenirs, restaurantes… Impregnadas de color y de esencias naturales gracias a los limoneros y las flores que hacen que huela increíblemente bien por todas partes.

Nos tomamos un aperitivo en la plaza y luego buscamos sitio para comer, la verdad es que acertamos con el restaurante, tenían un menú a muy buen precio, yo comí ensalada caprese y chipirones a la plancha, que realmente eran fritos pero lo pedí amablemente y me los hicieron al gusto. David comió espaguetis fruti di mare. (Comimos al estilo fruti di mari casi todo el viaje, jajaj).

Pasamos el día entero en Capri, cogimos el Ferry a las diez de la mañana y a las seis de la tarde cogimos el de vuelta a Nápoles. No os cuento más porque bastante os enseñé por Stories, os dejo con algunas fotos. 😉

NÁPOLES

Ya de vuelta en Nápoles David decidió cenar la pizza de la misma pizzería en donde cenamos el día anterior, el día que aterrizamos y es que Da Michele, es una de las pizzerías más míticas de Nápoles y estaba al lado de nuestro Bed & Breakfast (B&B), así que yo me compré cosas en el súper para hacerme una ensalada y él se dio el homenaje padre con una pizza margharita XL con doble de mozzarela y enriquecida con alguna que otra cosa que me sobró de mi paso por el súper jajaj.

pizzas-michael

Al día siguiente, después de un desayuno genial en nuestra habitación, nos dispusimos a descubrir todos los rincones de Nápoles, nos pateamos la ciudad de cabo a rabo, la primera parada fue el Duomo, la gran catedral que es una auténtica preciosidad, majestuosa por fuera y maravillosa por dentro. De aquí continuamos paseando las calles hasta adentrarnos por el barrio español y las calles que nos llevaban a la curiosa vía San Gregoria Armeno.

Vía San Gregoria Armeno

Esta calle es muy conocida por sus mercadillos de Navidad que están ahí durante todo el año. Es muy curioso ver Belenes, figuritas de belenes y árboles de Navidad en pleno mes de Mayo!

Toda esta zona, calles y más calles empedradas, es una de las áreas que más me gustó, aquí sí que se respiraba la auténtica esencia napolitana, en donde se ven también cafeterías, tiendas de alimentación, pastelerías… De hecho nosotros compramos una barra de pan 100% integral para el desayuno del día siguiente en una de las tiendas, os la enseño en la siguiente foto.

Al acercarnos ya al lugar donde cogeríamos el teleférico para subir al castillo, atravesamos calles que albergaban un gran mercadillo, me llamó mucho la atención la cantidad de puestos de pescado que había en medio de la calle, auténticas lonjas.

De verdad que es curioso ver Belenes y adornos navideños sin ser época, pero es muy característico y es la seña de identidad de esta zona tan popular de Nápoles.


Algo que me ha sorprendido para bien es la cantidad de tiendas y puestos de alimentación que hemos encontrado tanto aquí en Nápoles como en la costa, una vez más se cumple lo de que ‘quien quiere puede’, es igual de fácil encontrar helados y bollería que fruta fresca y verduras, así que solo depende de nosotros decidir qué elegir en cada momento. No estoy diciendo que estés en Italia y no pruebes sus helados ni su gastronomía deliciosa, pero sí digo que hay que medir y no caer en los excesos, nosotros merendábamos siempre fruta fresca y en maduración óptima, veíamos los puestos y se nos hacía la boca agua.

Castillo de San Gennaro

Desde aquí continuamos andando y nos acercamos a coger un teleférico para subir y ver el castillo de San Gennaro, merece la pena pagar la entrada y poder admirar las espectaculares vistas de toda Nápoles desde la parte más alta de su muralla.

En este día nos apetecía comer algo ligero, verduras, pescado… Y tuvimos suerte, bueno no suerte, miramos en Internet y encontramos un restaurante italiano, pero no el típico de pasta y pizza, sino un sitio tipo mesón o trattoria, que creo que es el término que usan los italianos para este tipo de restaurantes familiares, con comida variada, mediterránea y casera que nos encantó, comimos brócoli, tortilla francesa y ensalada.

Y ya se terminaba nuestra estancia en Nápoles, corta pero intensa y con muchas ganas de emprender nuestra ruta por la costa, seguimos paseando por Nápoles ya en nuestra última tarde, nos acercamos a la Plaza del Plebiscito que nos pilló en obras, así que las fotos que hicimos allí no son gran cosa, descubrimos un centro comercial increíble, obviamente el mejor locar era de Don Amancio Ortega, jaja. Y finalmente, tras recoger las maletas del B&B nos fuimos a por nuestro coche de alquiler (contratamos Hertz) y nos dirigimos a nuestro nuevo destino, la costa Amalfitana. Sin duda uno de los viajes más bonitos y más diferentes que hemos hecho, los dos somos de ir andando a los sitios y no depender de transportes, pero lugares así te obligan a coger un coche si quieres llegar a rincones que de otra manera sería imposible. Además que coges el coche, llegas al destino y empiezas a patear sin parar, así que tampoco te pasas el día en él, ni mucho menos.

Nuestra primera parada fue en Sorrento, pero antes atravesamos Positano y otros pueblos, así que paramos numerosas veces el coche en la carretera porque había lugares dignos de foto a cada kilómetro. Como visteis en mis stories de repente estábamos a nivel del mar y de repente a más de 900 metros de altitud, nuestros alojamientos estaban en plena montaña y pasábamos de tiempo de verano a frío otoñal en cuanto nos acercábamos a las casas rurales donde dormíamos. Antes de visitar Sorrento hicimos noche en la montaña, una casa rural muy acogedora en plena montaña con mucha paz, justo lo que necesitábamos tras la frenética Nápoles y con una terraza con vistas al Vesubio impresionantes, en donde pudimos desayunar.

Cabe decir sobre los alojamientos que todos han sido increíbles, tanto por las instalaciones cuidadas y limpias, accesos, conexión a internet, el desayuno totalmente personalizado y el trato.

Un viaje así te obliga a ir con la maleta a cuestas por eso es importante llevar lo justo y contar con ropa y calzado cómodo, porque te toca hacer y deshacer cada día.

Y para cenar esta vez sí que fue de casualidad, encontramos un restaurante precioso en el pueblo donde hicimos noche, Vico Equense, era de piedra y madera, parecía una casa colgada en un árbol. Todo de diseño y muy acogedor y con una carta con platos típicos de la zona pero presentados de manera más moderna, solo falló el trato final, nos quisieron tongar 10 euros, jajaja, os recomiendo mirar las cuentas siempre bien en Italia porque sí o sí van a intentar colarla!


A continuación os dejo los restaurantes y alojamientos que hemos visitado en esta parte del viaje por si queréis consultarlos si os animáis a hacer una escapada similar y próximamente publicaré la segunda parte en donde visitamos Sorrento, Positano, Amalfi y Pompeya, ¡no os lo perdáis!

Soy Consultora de Comunicación y diseñadora web. Mis grandes pasiones, el Marketing on line y la 'healthy life' las fusiono en este blog: www.delicioushealthy.com. Puedes seguir mi día a día en mi Instagram: @alma_creativa. Y si quieres conocer el trabajo que realizamos en mi agencia de Comunicación, visita: www.almacomunicacion.es.

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